Desinfección de virus y patógenos
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La desinfección con ozono, ofrece una alternativa cómoda y 100% segura a los desinfectantes clorados. Su alto poder desinfectante a dosis baja y su gran capacidad de difusión lo han posicionado como en una herramienta muy potente en la lucha contra virus y bacterias.
Una de acciones imprescindibles para controlar la expansión del virus es la desinfección frecuente de las instalaciones sobre las que desarrollamos nuestra vida, tanto a nivel personal como profesional. En determinados entornos laborales es complicado desinfectar las superficies de manera frecuente.
Desinfección estancias con ozono para prevenir enfermedades como COVID-19
La desinfección de espacios, junto con la higiene de manos, el mantenimiento de la distancia social y el uso de mascarillas constituyen nuestras únicas armas en nuestra lucha contra el virus. Las superficies que tocamos cada día son podrían actuar como vectores de transmisión de enfermedades víricas. El SARS CoV-2 es capaz de sobrevivir en la superficie de muchos objetos hasta varios días. La mayor parte de los virus sólo se transmiten en aerosoles (gotas minúsculas que emitimos al hablar y especialmente al estornudar o toser) que caen sobre superficies u objetos. Cuando tocamos estos objetos y después establecemos contacto con nuestras mucosas (ojos, nariz o boca), se produce el fatal contagio.
La desinfección con ozono ha demostrado ser una potente herramienta en la lucha contra el virus causante de la COVID-19, llamado SARS CoV-2. Desde hace más de 4 décadas, la ciencia ha venido demostrando [1] que los tratamientos con ozono inactivan virus de diferentes familias; virus humanos, animales, fagos… De entre todos ellos, la desinfección con ozono se ha mostrado especialmente eficaz frente a los retrovirus (virus que poseen ARN como material genético) como los Coronavirus. Numerosos trabajos científicos publicados durante los últimos 40 años han demostrado que el ozono es una herramienta segura y eficaz en la desinfección de otro tipos de virus como como el VIH-SIDA [2] y otros retrovirus como los Rhabdovirus, los Picornavirus [3, 4], los Rotavirus [4], los Reovirus [1], entre otras.
La ozonización de espacios está siendo una de las opciones más demandadas durante la pandemia del COVID-19. Nuestros generadores de alto rendimiento brindan la máxima protección y evitan las molestias propias de los desinfectantes clorados, como la producción de DBPs (Desinfection By-Products), potencialmente cancerígenas [5] como los trihalometanos y los ácidos haloacéticos (HAA) [6, 7]. Este problema ha llevado a algunos países europeos a prohibir su uso para el lavado de productos orgánicos.
La ozonización: El sistema de desinfección más eficaz
Los sanitizadores gaseosos no son algo nuevo. Los gases tienen la mayor capacidad desinfectante del mercado, debido a su distribución uniforme y su alto poder de penetración. Su capacidad de difusión es 4 veces mayor que la de cualquier producto líquido. Existen otros gases desinfectantes como el óxido de etileno, que se ha venido empleado tradicionalmente en la esterilización de material quirúrgico. Otros gases desinfectantes son el dióxido de cloro y el plasma frío son menos efectivos que el ozono [8]. El ozono es activo a menor concentración que el cloro y precisa de menor tiempo de contacto que éste para ejercer su acción desinfectante [9]. La ozonización de espacios es un sistema altamente eficaz, ya que penetra en todas las irregularidades de la superficie y su espectro antimicrobiano es mucho mayor que el de otros desinfectantes.Mecanismo de acción frente a virus
El ozono ha de producirse in situ, ya que su vida media es muy corta. Tarda muy poco tiempo en oxidar aminas y otros grupos funcionales de proteínas, aminoácidos y ácidos nucleicos y tarda algo más en reaccionar con ácidos grasos y carbohidratos [7]. Los virus poseen una cubierta proteica externa (cápside) o bien una membrana lipídica asociada a glicoproteínas (envoltura) que encierra y protege su genoma. Al entrar en contacto con un virus, el ozono pronto reacciona con las proteínas y péptidos de su cápside o envoltura. Una vez dentro, tiene acceso a su material genético. Tanto el ADN como el ARN están formados por bases nitrogenadas, moléculas que poseen átomos muy electronegativos. Cuando el ozono tiene acceso al material genético del virus, rompe sus dobles enlaces carbono-carbono, las aminas no protonadas y otras estructuras aromáticas activadas a través de una reacción electrófila. Los ácidos nucleicos poseen altas densidades electrónicas en los carbonos ubicados en las posiciones orto y para, por lo que son altamente reactivos en contacto con el ozono. Los daños moleculares provocados sobre el material genético del virus son irreversibles, por lo que el virus queda desactivado de manera permanente.Referencias
[1]: Tseng C. and Li C., 2008. Inactivation of surface viruses by gaseous ozone. Journal of Environmental Health 70(10);National Environmental Health Association (NEHA).
[2]: Wells K.H., Latino J., Gavalchin J. and Poiesz BJ., 1991. Inactivation of human inmuodeficiency virus type 1 by ozone in vitro. Blood, 78(7);The American Society of Hematology.
[3]. Burleson G.R., Murray T.M. and Pollard M., 1975. Inactivation of viruses and bacteria by ozone, with and without sonication. Applied Microbiology, 29(3) American Society for Microbiology.
[4]. Vaughn, J.M., Chen, Y.S., Lindburg K. and Morales D., 1987. Inactivation of human and simian Rotaviruses by ozone. Applied and Environmental Microbiology;53(9). American Society for Microbiology.
[5]. Tirpanalan Ö., Zunabovic M., Domig K. and Kneifel W., 2011. Antimicrobial strategies in the production of fresh-cut lettuce products. In: Méndez-Vilas A (Ed.). Science against microbial pathogens: communicating current research and technological advances. Vol. 1. Badajoz, Spain: Formatex Research Center.
[6]. Hua G., Reckhow D.A., 2007. Comparison of disinfection by-product formation from chlorine and alternative disinfectants. Water Research;41(8).
[7] Wei X., Chen X., Wang X., Zheng W., Zhang D., Tian D., Jiang S., Ong C.N., He G. and Qu W., 2013. Occurrence of regulated and emerging iodinated DBPs in the Shanghai drinking water. PLoS One;8(3).
[9]. Banach J.L., Sampers I., Van Haute S. and van der Fels-Klerx H.J., 2015. Effect of disinfectants on preventing the cross-contamination of pathogens in fresh produce washing water. International Journal of Environmental Research in Public Health;12(8).